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Mirar al Señor, venga lo que venga

2 de enero de 2026 por
Mirar al Señor, venga lo que venga
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“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Hebreos 12:2 

“Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla”. Jeremías 18:4


Por: Carlos Villamil


En este día todo apunta a empezar de nuevo. Un año ha pasado, con sus logros, sus luchas, sus trabajos, sus bendiciones y sus dolores. Ahora empieza uno nuevo, que no sabemos qué logros nos traerá, ni qué fracasos, qué líos internacionales, ni qué acontecimientos familiares vendrán. Pero una cosa sí sabemos con certeza: El Señor Jesús ya no morirá más, está sentado en el Trono de Dios, y tiene perfecto control de todo lo que acontecerá… Entonces, la única recomendación necesaria es: ¡Fija tus ojos en Él!

En el primer versículo citado arriba encontramos una exhortación y un ejemplo inspirador. En primer lugar, así como los héroes de la fe corrieron su propia carrera con éxito movidos por la fe, así cada uno de nosotros en la actualidad, con su propia carrera, debería correrla “puestos los ojos en Jesús”. Por una parte él es el autor y consumador de nuestra fe, y por otra Él es el ejemplo de fe más inspirador. Sus ojos estaban fijos en el gozo posterior a la cruz. Allí veía a Dios en su trono, el lugar donde la verdadera gloria le esperaba. “Por el gozo puesto delante”, dice nuestro versículo, sufrió la cruz y menospreció el oprobio. ¡Nosotros, a menudo, magnificamos nuestros sufrimientos y menospreciamos el gozo puesto delante nuestro! Hoy es un buen momento para reenfocar nuestra perspectiva y fijar nuestros ojos en lo que permanece. ¡Fija tus ojos en Él!

Las palabras del segundo versículo nos dan esperanza. Muestran que nuestro Dios es un Dios de nuevos comienzos. Para muchos el año que pasó trajo fracasos, desánimos en la fe, descuidos reprochables, pasos equivocados… Sin embargo, las maravillosas palabras de 1 Juan 1:9, y 1 Juan 2:1 nos dejan ver que siempre se puede volver a la presencia del Padre, confesando lo malo que hayamos hecho, y encontrando perdón con base en la obra consumada de la cruz. 

¡Hoy es un buen día para empezar una nueva era en mi vida!
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Momentos de quietud en familia con Dios